Entradas

Si yo fuera río

Si yo fuera río andaría caminos prohibidos serpenteando la vida para darle mi agua de dulces sonidos Si yo fuera río jugaría con la luna escondiendo su reflejo   transformándolo en espuma Si yo fuera río resbalaría por las sierras para acariciar con mis huellitas la golpeada tierra Si yo fuera río dejaría que en mí se bañara para darle mi frescura y mi canto de cigarra Si yo fuera río desearía que usted también lo fuera para mezclar nuestras agüitas al nacer el alba o en las noches eternas Si yo fuera río, ay... Si usted fuera...

De encuentros

Dejarse llevar por el río sentir la brisa tibia en el rostro chicharras y pájaros cantando a lo lejos en esta tarde que elegí soltarme, para recordar que hay vida para hacer memoria de cómo llegué hasta aquí para amar mi historia y la del mundo... Entonces, el río me susurra y el viento me acaricia Ambos me cuentan sus historias ancestrales yo me dejo ir en sus relatos y viajo con ellos hasta las entrañas de la tierra hasta el centro de mi humanidad y juntos lloramos de alegría como viejos amigos que se encuentran tras años de haberse abandonado

Darse

Salirse del cuerpo adentrarse en el otro urgando, cosquilleando sensaciones hasta llegar al alma tocar el fondo despertando sonrisas atravesar con la mirada silenciada susurrar con los ojos mudarse, cambiar las pieles disfrazarse del otro jugar a cuerpos extraños conocerse desde la eternidad recorrer contornos caminar sin retorno... jugarse, enjugarse, darse

La memoria de las huellas

Encuentros, miradas, la melodía del viento acariciando las estrellas. No alcanzan los sonidos para contarte que mi corazón es un arcoiris de colores fragmentados al infinito, danzando al compás de los días y las noches, intentando descifrar el idioma del río, de las sierras, del cardón... Pasos que vienen a mi encuentro y se transforman en abrazos eternos. ¿Será por aquel rezo a tu tierra que me diste tanto? Sólo me queda la sonrisa en el recuerdo de los días vividos y mis ojos brillantes puestos en tu horizonte devolviéndote en silencio tanta vida regalada...

El ocaso

Le cuesta dejarlo ir... Su corazón duele amor aunque la razón lo niegue, recuerda no querer recordar cómo fue aquel primer encuentro bajo la bendición de la Puna. A la distancia, a veces las cosas se tornan paradójicamente incomprensibles, al igual que en lo cercano. Filosofa desmesuradamente buscando una razón de ese fuego inapagable. Y sabe penosamente que no puede evitar el ocaso. A la hora que se oculte el sol, sus miradas se perderán para siempre sin siquiera poder despedirse con una última mirada...

La llorona

--> Ella vive allí donde el agua raras veces se posa donde las espinas se defienden de la sequía y los tonos amarronados desplazan al verde. Con valentía admirable enfrenta al dios Inti y posa bajo sus rayos implorando pacientemente la bendición de su tierra y, en ese rezo de amor, se vuelve arcilla moldeada vasija. Le dicen "la llorona" y sus ojos tristes son solitarios testigos del sacrificio que ella realiza en secreto para que el agua bese con sus gotas el olvidado suelo sediento.

Encuentro

El grito atravesado en mi garganta como una nuez, acumulando el llanto y el dolor de tu grito sofocado por el azul insensible y la noticia indiferente, que intentan apaciguarnos con alucinaciones multicolores. Qué sería de vos si no fueras yo y nosotros, buscándote hasta desangrar nuestras manos bajo la raíz de un árbol y soltando al viento coplas de resistencia, esperando que nazca tu silueta en el horizonte y que vengas caminando a nuestro encuentro para secarnos las lágrimas y despertar de tu sueño arrancado, Luciano López, Julio Arruga... A Luciano Arruga, Julio López y todos los desaparecidos en democracia