¿Quién no quisiera conocer los secretos de la noche? El sol desaparece y los aromas dormidos renacen. Bajo esas gotas de rocío, se nos vienen palabras y pensamientos que en otros momentos prefieren guardarse... Como si las estrellas se ofrecieran a ser testigos de esa locura nocturna, dejamos ir palabras irracionales que no estamos tan seguros de querer decir, pero que salen así, sin más... Y cuando muere el hechizo maldecimos por ese libertinaje de palabras que descubre caprichosamente el manto de aquel rinconcito oscuro de nuestras almas...
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